lunes, 10 de octubre de 2011

Begin the beguine

Los principios. Empezar de nuevo. Me encanta hacerlo, casi tanto como dejar las cosas a medias. Estados de ánimo alterados, guiados por una musiquilla de fondo, de Cole Porter, por ejemplo, que siempre me anima, aunque reconozco que puede llegar a ser un poco cursi. En principio me hubiese gustado mantener este rincón para hablar de mujeres, pero seguramente me vaya por las ramas a las primeras de cambio, más o menos como siempre. Se me ocurren cosas geniales pero luego el desarrollo es muy aburrido, ser genial o ser ingenioso, he ahi la hamletiana pregunta. O no ser nada, que es lo que mas me va. En fin, que simplemente voy a escribir, y a ver que sale.

¿Amar? Pues no se, la verdad, tengo ganas de tener algo mas o menos estable, a la vez que por primera vez en mucho tiempo me da igual tenerlo o no. Contradicciones. Mas y mas lejanas cada dia. Sí, me hago mayor. No viejo ni maduro ni nada, sencillamente mayor. Me miro al espejo y, joder, me gusta lo que veo. Se refleja en mi mirada el germen de la autoestima, de ver que tampoco esta tan mal ser como soy, aunque eso si, sigo teniendole mucho cariño a mis fobias y a todas esas manias estupidas. Todo empieza a ser agradablemente normal, sin sobresaltos: todo mola, esta en calma. Pero ( siempre hay un pero) existe un riesgo: que se vuelva anodino, aburrido, que mi vida sea una peli de Sofía Coppola, pero sin Scarlett Johansson. Para evitar que eso pudiera pasar, para matar al nasciturus de mi futura insatisfaccion vital rediviva me acerqué la semana pasada a una reunión del grupo teatral universitario. No habia visto en mi vida semejante estupidez. O quizá si la habia visto antes, pero no me daba cuenta, vete tu a saber. El caso es que cuando escuche a esos cuarentones con el arroz pasado darse tanta importancia, tanta trascendencia decidí que aquello no era lo mio. A lo mejor es un fallo, pero me cuesta mucho reconocerle el merito a una persona que hace algo que considero que yo podria hacerlo mejor. Así que no pienso reirle las gracias a unos tipos con barriga que se las dan de Becketts...no no no. Prefiero seguir con mis proyectos imposibles, eso es lo que me hace feliz: proyectar, proyectar, ubicarme en un futuro incierto y recitar a Hamlet en el parque de los patos. Si te gusta, hazlo, no necesitas nada mas. Me da un poco de apuro, pero ultimamente me voy soltando consejos a mi mismo, como una voz interior mas sensata que me dice: piensa McFly piensa. Joder, me encanta esa peli. Tan pronto como tenga unas pocas pelas voy a pillarme las zapatillas de Michael J. Fox. "Pelas" "Pillarme" a veces me sorprendo de lo macarra que puedo llegar a ser, aunque es un macarra demasiado ilustrado, un macarra que sabe que lo es encierra un enigma: ¿lo es realmente? quien sabe...el caso es que sigo adorando estas preguntas tontas, quiza en un intento de retrasar la madurez. Me doy cuenta de que estoy haciendome mas racional, pero...¿quiero serlo? ¿he tomado la decision de ser mas sensato? Joder, queria hablar de rubias, de todas ellas, las que existen y las que no, de aquellas que me han influenciado para bien y para mal, pero acabo hablando de teatreros y mierdas. Demasiado joven para ser un sabio, demasiado viejo para ser un genio. Siempre he querido decir esta frase, es una de mis mejores creaciones recientes, lo que no es mucho decir, ya lo se. Pero en no dejar de intentarlo sin desanimarse esta la clave. Esa es otra cosa que he llegado a descubrir: en mis años locos ( inestables, desesperados, frustradamente salvajes) no he hecho grandes cosas, pero sí estoy orgulloso de una en particular: pensar. He pensado mucho: me lo he cuestionado todo. Me he dedicado durante mucho tiempo a tomar las decisiones basicas de mi plan de vida: empece por cuestiones tontas como dejarme bigote o no, fumar o no, hasta pasar a otras como si me gustaban los hombres o las mujeres. La joya de la corona de esta época fue decidir si merecia la pena vivir o no, si optaba por la vida o por la muerte: lo vi desde muchos puntos de vista, seducido por la idea de morir joven dejando un bonito cadaver, esas ensoñaciones de rockeros muertos que adornan mis tardes en silencio en casa. Un dia me vino la respuesta, de manera repentina ( como dice la prota de Hiroshima, mon amour, la inteligencia, como la locura, llega de golpe, lo sabes, y tal cual como llega se va): merece la pena vivir, no como simple rutina o acto reflejo, sino que es algo que hay que tomarse en serio, quiza aun estoy demasiado abrumado por las opciones, por ese monstruo llamado "posibilidad", que me hace recordar mis estimadas clases de Filosofia con Elena y Kierkegaard, pero empiezo a tenerlo claro: vivir es un proyecto precioso y todo influye, todo suma, todas las experiencias tienen algo que ver con uno mismo, aunar todo en una sintesis, eso es lo que me queda de Hegel, la sintesis, el avance. El progreso. La semana que viene, hablaré de rubias.

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